Una transformación significativa que han experimentado las organizaciones es la flexibilidad que estas han adoptado. Las organizaciones han sido capaces de adaptarse a los diversos contextos, esto quiere decir que ha cambiado la rigidez y jerarquización de las organizaciones. Las necesidades de las organizaciones y de las personas se modifican de acuerdo al escenario en el que se vive. Ejemplo: el capital social ha ido tomando gran importancia en las organizaciones, en un principio las personas no eran vistas como el principal motor de las estructuras organizacionales, sino como mera mano de obra; con el tiempo se ha llegado a la conclusión de que para que funcione bien una organización se debe cuidar su recurso más importante: las personas.
Las relaciones laborales en la actualidad cumplen un rol fundamental a la hora de medir productividad y contento dentro de una organización. En el pasado las relaciones laborales dentro de una organización no existían, las persona solo se debían enfocar en su trabajo y en su actividad respectiva. Con el tiempo las relaciones se han enfocado en el bienestar de los miembros de la institución.
Antes los sujetos de una organización se caracterizaban por ser monótonos, predecibles, sumisos y reacios al cambio. Hay en día existen nuevos modelos de comportamiento del personal, en la forma de hacer sus tareas, capaz de reordenar los procesos y las tecnologías; en beneficio de la propia organización. Los sujetos han sido capaces de ser autodidactas, proactivos y con conciencia propia e individual.
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